lunes, 21 de abril de 2008

Cartas de amor de una joven portuguesa


La primera vez que escuché hablar de estas misteriosas cartas, fué a raiz de la película de Isabel Coixet, La vida secreta de las palábras, intima propuesta de la Coixet, apología del amor, alegato contra la tortura y las guerras.
La segunda vez que oí hablar de ellas, fué por mi hermano, que siempre va un peldaño por delante en cuestiones literarias.
Indagando descubrí la curiosa historia de esta obra, que no se sabe a ciencia cierta si existio el amorío imposible de la monja.
El libro esta compuesto por cinco cartas que la monja portuguesa de convento de Beja, Mariana Alcoforado (Beja, 1640-1723) había escrito a Noel Boutton de Chamilly, conde de Saint-Léger, capitán de la caballería francesa que había participado en el asedio de Ferreira. Su historia es curiosa. El texto apareció por primera vez en 1.669 en París. Se trataba de un pequeño volumen, de ciento ochenta y dos páginas. El título
aparecía en francés "Lettres d'amour de la religieuse portugaise" pero un subtítulo aclaraba que se trataba de una traducción. Las cartas habrían sido escritas entre diciembre de 1.667 y junio de 1.668


¡Oh!¡Pobre de mí!¡Soy digna de lástima por no poder compartir mis penas contigo y verme sola, completamente sola, ante tanta desventura!. Este pensamiento me mata y muero de terror de pensar que jamás hayas gozado lo suficiente de nuestros placeres. Ahora sí conozco la falsedad de tus sentimientos. Me engañaste cada vez que me dijiste que tu mayor placer era estar a solas conmigo. Debo sólo a mis impertinencias tus desvelos y arrebatos. A sangre fría te hiciste el propósito de iniciar este incendio en que me abrasaste toda. No consideraste mi pasión, sino como una victoria, sin que jamás tu corazón hubiera sido conmovido entrañablemente. ¿Serás tan infame y tan indelicado, como para nunca haber sabido gozar de mis éxtasis? ¿Y cómo es posible, si no fuese así, que con tanto amor no hubiera podido hacerte completamente feliz? Lloro, sólo por el amor que te tengo, las delicias infinitas que has perdido. ¿Por qué fatalidad no quisiste disfrutarlas? ¡Ah! Sí las conocieses, hallarías, sin duda, que son más deliciosas que la satisfacción de haberme engañado, y te habrías dado cuenta de que somos más felices y más tiernos amando ardientemente...que siendo amados"

2 comentarios:

Esther* dijo...

Buf,

Vaya con las cartas de las monjas...me has despertado curiosidad por leerlas más detenida y ampliamente. Además no conocía yo esa faceta tuya de mimar tanto las letras, me sorprendes cada día más Ulises.

"...te habrías dado cuenta de que somos más felices y más tiernos amando ardientemente...que siendo amados"

Muuuuak*
hachecita
Me ha hecho taaaanta ilusión ver tu comentario...

Oscar V dijo...

hoy te he visto entrando en tu portal...
hoy te he pillado yo...y a una mujer con bicileta...

un abrazo!

òscar